¿Poesía o narrativa en la Nueva Titanomaquia?
La lucha
I
Como hormigas que buscan su alimento, andamos todos tras la deseada felicidad. A veces parecemos maniquíes. Otras, semejamos héroes.
. . .
Hace miles de años nació en la India un príncipe. Lo llamaron Gautama. Fue criado con manjares, vino, y engaños en su cama. Vivía un mundo de fantasía. No era feliz. Fuera de su palacio no le permitían ver, pues tomaría conciencia de cosas que, su padre pensaba, mejor no debía saber.
Un día, salió a escondidas. Y vio la realidad: el sufrimiento de los demás. ¡Entonces decidió cambiar su vida! Abandonó su casa, su reino, su comida. Vivió pobremente. Y fue feliz (Él fue Buda).
. . .
Volvamos a la realidad, que está a nuestro lado: ansiosa, como una adolescente. No nos engañemos creyendo que la felicidad está allá afuera, en las cosas: un largo y hermoso viaje o una profesión bien remunerada. Porque hay quien está desconforme con todo y quien es feliz con nada: ¿verdad?
Como un tesoro de piratas se esconde la felicidad en lo más profundo del ser. Como diciéndonos:
-Quién mucho brega, digno, a mí llega.
. . .
Visite un hospital, sitio de dolor. Verá enfermos tristes, como un invierno: cierto. Pero verá también otros optimistas, tranquilos, desbordando alegría: como un embalse crecido, inundando a los demás. Como un amanecer de pajarillos cantores en primavera.
Vaya ahora a una fiesta, sitio de alegría. Verá gente contenta, derrochando simpatía. Pero verá también otra aparentando, compitiendo, egoísta, amargada. Como flores que no han sido bien regadas: cargadas de complejos y envidias que las hacen desdichadas.
Es nuestra postura mental la que nos hace ver la vida en forma positiva o negativa. Es como logramos sentir.
. . .
En Chile, hay una mariposa que nace del chagual: un insecto salido de un vegetal. Vive sólo de amor, para el amor, y lleno de amor. No come. Sólo vuela por los anchos cielos azules, infundiendo alegría, embelesando el corazón, y suavizando el rostro a quien lo ve. Ama: como una creatura de colores, de Dios.
Nace. Ama. Se reproduce amando. Y deja una herencia: el hábito de amar. Dejando este valioso legado, que fue su misión en la Tierra, se marcha hacia la eternidad virgen. Y aquí siguen sus descendientes: viviendo, amando, reproduciéndose...
¡Sé tú, como la mariposa del chagual!
II
La noche está clara, limpia, como la luna llena que con su virginal redondez de plata, se refleja en el espejo grisáceo de un charquito de agua dejado por una reciente lluvia de otoño. El patio de la pensión es enorme y limpio: con sus flores y sus senderos de tierra rodeando un parrón, bajo el cual una mesa grande y rústica, con sus verdes sillas, pacientes, esperan la convivencia humana.
Yo estoy de pie, en pijama, junto a la ventana abierta, pensando. El aire frío en la cara me quita el sueño y la angustia del corazón. ¿Podré yo ser como la mariposa del chagual? ¿Seré capaz de dominarme a mí mismo? Una hoja seca cae de un árbol sobre el grisáceo espejo de luna, rompiéndolo en muchos pedacitos. ¿Seré capaz de renunciar a mí mismo? Los pedacitos de luna se empiezan a juntar lentamente, bailando locos, hasta quedar unidos en una sólida esfera: armónica y plena.
Tal vez si viviera en otra cultura o en otro sistema. Si los demás me cooperaran: los poderes económicos, los gobiernos, los medios de comunicación. Pero todos me gritan, obligándome:
"- Joven: compite, sé individualista. Consume, ama el dinero. Sé cínico: no digas lo que piensas cuando no te conviene. Arrímate a la gente importante, “arrástrate”, humíllate ante ellos, pero sé soberbio con el humilde."
Yo no puedo ser bueno así. Tal vez haya algo de flojera o cobardía en mí: falta de fuerzas, soledad. El mundo contagia frivolidad que es difícil sacársela de encima. Solos, no somos tan fuertes como para ir tirando en contra de todo el poder.
¿Unidos?: quizás sí.
. . .
Pero como estaba solo, se murió mi intento de espiritualidad. Se muere humildemente, ignorado por todos. ¿Por qué no decirlo?: lloré. Estoy llorando amargamente.
A su funeral sólo yo asisto. El cementerio, lleno de flores hermosas, blancas y azules, semeja a un parque. Hay nichos muy lindos, y otros tan dolorosos que uno quisiera olvidar: rosas y jazmines secos los adornan. Y las aves cantan melodías recogedoras, tranquilizantes...
Dentro de los nichos, fríos y calientes, están los recuerdos: buenos y malos. Pongo mi lucha en el sepulcro más grande, porque su recuerdo es tan inmenso como una vida entera, y no cabría en otro más pequeño. Así vuelvo al presente: abandonándola con tristeza en el cementerio de mi subconsciente, para que su memoria en cualquier momento aflore, dándole fuerzas y ayudando a mi espíritu cansado en las situaciones difíciles.
. . .
Hubo una vez una golondrina, que huyendo del frío invierno que era la maldad, se llegó al calor del verano que era la luz espiritual. Para ello, atravesó el océano con muchos sacrificios. Su sereno vuelo cansino siempre la elevaba: más y más. El camino no era largo: era sin fin. Pero mientras lo hacía, nuestra golondrina se sentía muy feliz.
Hasta que un día se cansaron sus alas y fue cayendo lentamente al océano de aguas excitadas. Así estuvo mucho tiempo, vacilando. Hasta que al fin cayó al mar bravío. Chapoteó desesperada y trató de elevarse: varias veces. Se elevaba pero volvía a caer. Incluso empezó a hundirse. Había muchas golondrinas que no podían, que no sabían volar, pero muy pocas se hundían. La masa se mantenía a flote. Nuestra golondrina, que antes había volado, ahora se hundió hasta los ojos, ahogándose en el fango. En ese fango en el cual, al que cae le es muy difícil salir.
Pero en un rincón optimista de su corazón palpita, cada vez más lúcida, la idea de volver a volar.
III
Pasaron los años. Tu pelo semeja a una cascada. Como un manto cae sobre tus hombros angostos pero fuertes. Eres inteligente y honesta. Eres sensual, alta, tan soberbia que algunos hombres temen acercársete. ¡Eres hermosa de verdad!
Junto con la espiritualidad siempre te he buscado sexualmente mujer, en una contradicción angustiosa. He creído encontrarte varias veces, pero después no eras tú. ¿O yo no he sabido reconocerte? Creo que no eras tú, porque si lo hubieses sido no me habrías dejado partir. ¿O sí...?
. . .
Con el paso de los años, he ido...
(Exigir el texto completo a las editoriales pertinentes.)
...
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El autor opina en la Nueva Titanomaquia
(Este enlace incluirá opiniones e informaciones del autor, e irá modificándose.)
- El blog “La Nueva Titanomaquia”, creado el 26 de Abril de 2008, hasta hoy 5 de Julio de 2009 tiene 2145 visitas registradas. -
- Estimados visitantes:
La Nueva Titanomaquia es una muestra, presenta parte de mi literatura, así como de amigas y amigos invitados. La verdad es que no soy un experto en computación, quizás podría sacarle más provecho al blog, pero así cumple con su finalidad. Creo que en nuestra cultura hay que ser valientes para propiciar mejorías: el amor, la igualdad, no son meras palabras que han perdido sentido de tanto ser usadas por poetas y revolucionarios. Se sustentarían en una cultura cuyo fin no sea explotar el Universo y sus recursos naturales, incluyendo al ser humano. Una cultura que no sienta que hay razas, sexo, condiciones o estados superiores a otros: que todos somos distintos sí, pero igualmente valiosos en nuestra heterogénea diversidad. Bueno, no sigo, les invito a leer. Mi literatura no está toda aquí, aspiro a que las editoriales me publiquen cuando la consideren valiosa. Aspiro también a que mis visitantes sean más que furtivos paseantes virtuales: a que dejen marcas, huellas de su paso por la Nueva Titanomaquia.
Saludos del autor.
- ¡Fuerza al pueblo de Honduras!
Quien ayuda no es superior al ayudado
Quien ayuda no es superior al ayudado.
Somos todos interdependientes.
Yo te ayudo en una cosa, y tú me ayudas en otra.
¿Por qué te sientes superior, ayudador hipócrita?
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Saludos del autor.
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Quien ayuda no es superior al ayudado
Quien ayuda no es superior al ayudado.
Somos todos interdependientes.
Yo te ayudo en una cosa, y tú me ayudas en otra.
¿Por qué te sientes superior, ayudador hipócrita?
Más poesía en la Nueva Titanomaquia
Dos miradas
Hay dos miradas en mí.
¿Una vencerá a la otra,
o juntas caminarán por el mundo en armonía?
Hay dos miradas en mí:
una cree en la solidaridad,
la otra en la competitividad.
Yo amo a la primera, pero temo a la segunda.
¿Cómo voy a armonizar éstas dos miradas?
No sé.
Por el momento, se superponen.
A veces manda la una, a veces manda la otra.
Un día se unirán, como en un encuentro sexual,
y de esa unión surgirá una sola mirada, nueva hasta ahora:
desconocida para todos, desconocida para mí...
Ruidos cotidianos
Yo tengo ruidos cotidianos cuando me siento más espiritual.
Ruidos que me hacen aterrizar,
que me impulsan a ser como la sociedad quiere que sea.
No como yo soy, no como quiero ser:
que la madre sobreprotectora,
que hay que ganarse la vida,
que hay que tener pareja formal,
que hay que ser fuerte y dominador.
Yo tengo ruidos cotidianos cuando me creo mas espiritual:
cuando me creo bueno, cuando me creo poeta, cuando me creo bello,
cuando amo, cuando llego a las alturas.
Yo tengo ruidos cotidianos que me hacen aterrizar.
A veces, no asumimos nuestros ruidos;
y construimos una realidad artificial que se vendrá abajo ante las dificultades.
Mejor cambiemos; pero asumiendo nuestros ruidos.
¿Qué cultura es ésta: la de no aceptarse?
Yo tengo ruidos cotidianos que me hacen aterrizar;
y con ellos, sigo, seguimos siendo bellos en la cotidianidad.
Yo tengo tantos ruidos en la cotidianidad
y a pesar de ellos, lucho.
Tenemos y hemos tenido tantos ruidos en la cotidianidad,
pero, a pesar de ellos, luchemos por un mundo mejor.
Hay dos miradas en mí.
¿Una vencerá a la otra,
o juntas caminarán por el mundo en armonía?
Hay dos miradas en mí:
una cree en la solidaridad,
la otra en la competitividad.
Yo amo a la primera, pero temo a la segunda.
¿Cómo voy a armonizar éstas dos miradas?
No sé.
Por el momento, se superponen.
A veces manda la una, a veces manda la otra.
Un día se unirán, como en un encuentro sexual,
y de esa unión surgirá una sola mirada, nueva hasta ahora:
desconocida para todos, desconocida para mí...
Ruidos cotidianos
Yo tengo ruidos cotidianos cuando me siento más espiritual.
Ruidos que me hacen aterrizar,
que me impulsan a ser como la sociedad quiere que sea.
No como yo soy, no como quiero ser:
que la madre sobreprotectora,
que hay que ganarse la vida,
que hay que tener pareja formal,
que hay que ser fuerte y dominador.
Yo tengo ruidos cotidianos cuando me creo mas espiritual:
cuando me creo bueno, cuando me creo poeta, cuando me creo bello,
cuando amo, cuando llego a las alturas.
Yo tengo ruidos cotidianos que me hacen aterrizar.
A veces, no asumimos nuestros ruidos;
y construimos una realidad artificial que se vendrá abajo ante las dificultades.
Mejor cambiemos; pero asumiendo nuestros ruidos.
¿Qué cultura es ésta: la de no aceptarse?
Yo tengo ruidos cotidianos que me hacen aterrizar;
y con ellos, sigo, seguimos siendo bellos en la cotidianidad.
Yo tengo tantos ruidos en la cotidianidad
y a pesar de ellos, lucho.
Tenemos y hemos tenido tantos ruidos en la cotidianidad,
pero, a pesar de ellos, luchemos por un mundo mejor.
Las diosas se incorporan a la Nueva Titanomaquia
Escribe Germana de Argentina (Ma Deva Aja), una hermana del bosque.
“Diosas oscuras”
Amada, Aliada, Alada CONCIENCIA
una aproximación a la Circe, Penélope o Calipso
Anochece
buen momento para jugar con lo Oculto
para descubrir las Diosas Oscuras, dormidas, olvidadas en la Sombra
traerlas a la luz demanda coraje para enfrentar lo que nunca quisimos ver y energía para transformarlas en aliadas y a cambio obtener su Poder, sus Secretos...
cuántas de ellas habitan en mí, cómo son esos rostros que nunca me atrevía a mirar y pienso si me animaré a descender a ese mundo subterráneo de miedos
y limitaciones pero a la vez lleno de sabiduría, del cual no podré escapar si deseo realmente unir los fragmentos de mi misma y el riesgo es perderse allí,
sin encontrar la salida del laberinto o peor aún no poder abrazarlas para traerlas a la luz, no poder integrarlas dejando que me devoren.
Pero el riesgo siempre existe y es lo que alimenta la magia de las batallas personales. Entonces me encuentro con ellas en la noche del solsticio.
Lilith la mas antigua mujer, divinidad alada, espíritu del viento
Lilith la que huye, la que siempre se va
Mi Lilith es libre y esto asusta a aquellos que no la conocen
en su vuelo se refleja lo femenino más profundo que no puede ser sometido por nada ni por
nadie.
Lilith la tentadora, la que nos incita a ir más allá de nuestros límites, la transgresora, la que me hace preguntar cuánto podré alejarme de mi sin traicionar
lo que realmente soy
Lilith me lleva por el filo de la oscuridad y de su mano aprendo a andar a tientas, avanzo, dejo de mirar hacia atrás.
La noche del tiempo, tiempo circular y eterno, siempre el mismo instante detrás nuestro, siempre el mismo instante por venir.
Y ahora estoy en Avalon, junto a Morgana, bruja perversa y hechicera, curadora de todas las heridas, marginada por su fortaleza, condenada por su sabiduría.
Morgana
lo femenino se vuelve dureza, su poder reside en sobreponerse a todas las pruebas, a todos los golpes de la vida, junto a ella visito la isla de Avalon,
el cielo de Arturo, el eterno sitio donde las heridas se sanan con amor incondicional, reino interior donde regreso en busca de calor..
Diosas oscuras, perdidas, olvidadas, temidas, muchos caminos recorremos para deshacernos de ellas pero es en vano
la mirada de la Noche se necesitará siempre, para iluminar los cielos del Alma, para festejar el regreso de la Luz....
“Diosas oscuras”
Amada, Aliada, Alada CONCIENCIA
una aproximación a la Circe, Penélope o Calipso
Anochece
buen momento para jugar con lo Oculto
para descubrir las Diosas Oscuras, dormidas, olvidadas en la Sombra
traerlas a la luz demanda coraje para enfrentar lo que nunca quisimos ver y energía para transformarlas en aliadas y a cambio obtener su Poder, sus Secretos...
cuántas de ellas habitan en mí, cómo son esos rostros que nunca me atrevía a mirar y pienso si me animaré a descender a ese mundo subterráneo de miedos
y limitaciones pero a la vez lleno de sabiduría, del cual no podré escapar si deseo realmente unir los fragmentos de mi misma y el riesgo es perderse allí,
sin encontrar la salida del laberinto o peor aún no poder abrazarlas para traerlas a la luz, no poder integrarlas dejando que me devoren.
Pero el riesgo siempre existe y es lo que alimenta la magia de las batallas personales. Entonces me encuentro con ellas en la noche del solsticio.
Lilith la mas antigua mujer, divinidad alada, espíritu del viento
Lilith la que huye, la que siempre se va
Mi Lilith es libre y esto asusta a aquellos que no la conocen
en su vuelo se refleja lo femenino más profundo que no puede ser sometido por nada ni por
nadie.
Lilith la tentadora, la que nos incita a ir más allá de nuestros límites, la transgresora, la que me hace preguntar cuánto podré alejarme de mi sin traicionar
lo que realmente soy
Lilith me lleva por el filo de la oscuridad y de su mano aprendo a andar a tientas, avanzo, dejo de mirar hacia atrás.
La noche del tiempo, tiempo circular y eterno, siempre el mismo instante detrás nuestro, siempre el mismo instante por venir.
Y ahora estoy en Avalon, junto a Morgana, bruja perversa y hechicera, curadora de todas las heridas, marginada por su fortaleza, condenada por su sabiduría.
Morgana
lo femenino se vuelve dureza, su poder reside en sobreponerse a todas las pruebas, a todos los golpes de la vida, junto a ella visito la isla de Avalon,
el cielo de Arturo, el eterno sitio donde las heridas se sanan con amor incondicional, reino interior donde regreso en busca de calor..
Diosas oscuras, perdidas, olvidadas, temidas, muchos caminos recorremos para deshacernos de ellas pero es en vano
la mirada de la Noche se necesitará siempre, para iluminar los cielos del Alma, para festejar el regreso de la Luz....
Otro poema en la Nueva Titanomaquia
¿Estoy perdonado?
Mi padre, ya fallecido, vino a mi casa en sueños.
Hacía años que no me visitaba.
Me quiso cocinar.
Tres huevos subí a buscar al segundo piso.
Bajé la escalera, con mucho cuidado de no quebrarlos.
¿Qué significaban los huevos? ¿y tres?
¿Y que yo los guardara en el segundo piso?
Bajé la escalera con cuidado, con ellos en la mano.
Él, en el primer peldaño, me los recibe.
Ya tenía el aceite caliente en la cocina.
Cuando estaba vivo no hacíamos nada juntos.
Ahora él venía a mi casa por segunda vez.
La primera vez que vino le tuve miedo.
Él se alejó por ocho años.
Hoy vino de nuevo mi Padre a mi casa.
Yo me pregunto: ¿por qué cocinamos algo tan simple como unos huevos?
Podría haber sido algo con más status.
Y eran tres: ¿por qué los huevos eran tres?
Ese día desperté sintiendo que estaba perdonado,
que todos mis errores habían sido perdonados.
Nuevamente podría aspirar a hacer realidad mis sueños.
Ahora no quiero tener susto cuando me vengas a ver
y entres a mi casa montado en tu caballo.
Mi padre, ya fallecido, vino a mi casa en sueños.
Hacía años que no me visitaba.
Me quiso cocinar.
Tres huevos subí a buscar al segundo piso.
Bajé la escalera, con mucho cuidado de no quebrarlos.
¿Qué significaban los huevos? ¿y tres?
¿Y que yo los guardara en el segundo piso?
Bajé la escalera con cuidado, con ellos en la mano.
Él, en el primer peldaño, me los recibe.
Ya tenía el aceite caliente en la cocina.
Cuando estaba vivo no hacíamos nada juntos.
Ahora él venía a mi casa por segunda vez.
La primera vez que vino le tuve miedo.
Él se alejó por ocho años.
Hoy vino de nuevo mi Padre a mi casa.
Yo me pregunto: ¿por qué cocinamos algo tan simple como unos huevos?
Podría haber sido algo con más status.
Y eran tres: ¿por qué los huevos eran tres?
Ese día desperté sintiendo que estaba perdonado,
que todos mis errores habían sido perdonados.
Nuevamente podría aspirar a hacer realidad mis sueños.
Ahora no quiero tener susto cuando me vengas a ver
y entres a mi casa montado en tu caballo.
Transformación en la Nueva Titanomaquia
Mi amor más importante
- ¿Quiere transformarse? -; me preguntó con voz de amor.
Yo quería, pero tenía miedo: miedo de la felicidad.
- ¿Quiere transformarse? -; me preguntó.
Ella era como Rapunzel: la princesa que guía al ciego por el bosque, y le abre los ojos con un beso. A mí me habían enseñado que no debía aceptar, que no debía ser feliz. Que debía mantener mi condición social, que debía buscar parejas iguales que yo, del mismo nivel: del mismo nivel en todos los sentidos.
- ¿Quiere transformarse? -; me preguntó.
Yo quería, pero le dije que no. Ella se creyó rechazada, pero fui yo quien me rechacé a mi mismo. En ese atardecer en el centro de Santiago, todo lo que era alegre se puso triste. ¿Quién me había enseñado a rechazar mi felicidad?: ¿mi papá, una tía solterona, una cultura pesimista? Otras veces el amor había resultado, pero esta vez era la más importante.
- ¿Quiere transformarse? -; me preguntó.
Estaba vestida de blanco. Tenía el pelo muy largo. ¡Era hermosa! No pudo ser; pero sigo creyendo que otra mujer como ella, me preguntará alguna vez:
"- ¿Quiere transformarse?"
Esta vez le diré que sí; aunque el espíritu de mi padre, de mi tía, de la cultura dominante, me digan: "Dile que no, porque no debes cambiar de estado".
Yo le diré que sí, porque es lo que quiero hacer. Porque es lo que mi naturaleza quiere. Entretanto seguiré viviendo, amando a veces, intentando luchar por mí y por una sociedad mejor. Hasta que llegue el día en que una mujer de pelo largo, vestida de blanco, me pregunte:
"¿Quiere Transformarse?"
Esta vez le diré que sí, y con un beso de amor, ambos abriremos los ojos.
Poesía en la Nueva Titanomaquia
Remordimientos
Soy culpable de haber nacido,
culpable del dolor que les he causado a los que me han amado.
A veces, cuando estoy solo, quisiera cambiarlo todo.
Y al no poder hacerlo, me lleno de música, de ruido, de gente.
Otras veces no me evado, y me doy cuenta, y pienso, y pienso.
¿Soy culpable?
Si: eso me han dicho.
Perdón les pido a todos los que me han querido.
Perdón les pido a todas las que me han querido.
Soy culpable de haber nacido,
culpable del dolor que les he causado a los que me han amado.
A veces, cuando estoy solo, quisiera cambiarlo todo.
Y al no poder hacerlo, me lleno de música, de ruido, de gente.
Otras veces no me evado, y me doy cuenta, y pienso, y pienso.
¿Soy culpable?
Si: eso me han dicho.
Perdón les pido a todos los que me han querido.
Perdón les pido a todas las que me han querido.
Poesía de la Nueva Titanomaquia
Prisionero de mí mismo
Prisionero de mi mismo,
de lo que me enseñaron.
Todo era mentira: falso.
Que tú no vales, que no podrás hacer realidad tus sueños,
que soñar no cuesta nada, que la realidad es triste.
Mentira; todo mentira.
Prisionero de mi mismo, de lo que me enseñaron.
Que esto es malo,
que las cosas son así.
Si todo muta, todo cambia.
Prisioneros de nosotros mismos,
de lo que nos enseñaron.
Que el trabajo dignifica:
aunque al hacerlo destruyamos el planeta.
Que hay países más desarrollados:
aunque sean más infelices.
Prisioneros de nosotros mismos, de lo que nos enseñaron:
¡todo era mentira! Falso.
Todo eso nos quita la libertad de ser nosotros mismos.
Prisionero de mi mismo, de lo que me enseñaron.
Que si escribo sobre sexo, soy sucio.
Prisioneros de los que nos enseñaron,
cuando nos liberamos lo hacemos con desmesura.
Prisioneros de lo que nos enseñaron:
¿es válido todo lo que nos enseñaron?
Prisionero de mi mismo, de lo que me enseñaron.
A veces tengo miedo hasta de ser yo mismo.
Y ellos, los que nos enseñaron: ¿eran libres?
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
Prisionero de mi mismo,
de lo que me enseñaron.
Todo era mentira: falso.
Que tú no vales, que no podrás hacer realidad tus sueños,
que soñar no cuesta nada, que la realidad es triste.
Mentira; todo mentira.
Prisionero de mi mismo, de lo que me enseñaron.
Que esto es malo,
que las cosas son así.
Si todo muta, todo cambia.
Prisioneros de nosotros mismos,
de lo que nos enseñaron.
Que el trabajo dignifica:
aunque al hacerlo destruyamos el planeta.
Que hay países más desarrollados:
aunque sean más infelices.
Prisioneros de nosotros mismos, de lo que nos enseñaron:
¡todo era mentira! Falso.
Todo eso nos quita la libertad de ser nosotros mismos.
Prisionero de mi mismo, de lo que me enseñaron.
Que si escribo sobre sexo, soy sucio.
Prisioneros de los que nos enseñaron,
cuando nos liberamos lo hacemos con desmesura.
Prisioneros de lo que nos enseñaron:
¿es válido todo lo que nos enseñaron?
Prisionero de mi mismo, de lo que me enseñaron.
A veces tengo miedo hasta de ser yo mismo.
Y ellos, los que nos enseñaron: ¿eran libres?
...
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...
Ensayo en la Nueva Titanomaquia
El patriarcado, nuestra cultura, distintas concepciones de realidad
Támiris
Introducción
Siempre recuerdo una conversación que tuve con mis compañeros, acerca de La Ilíada y La Odisea, cuando cursaba el primer año de la carrera de Pedagogía en Castellano, en la entonces llamada “Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago”. Recuerdo perfectamente a una compañera que se preguntaba:
- ¿Cómo Homero pudo escribir toda esta historia, si no veía la realidad, ya que era ciego?
Yo no tenía respuesta para esa pregunta. “Quizás la escuchó”-; pensé.
Años después, una psicóloga me prestó un libro que hablaba sobre el “patriarcado”. Lo describía como una forma muy interesante de interpretar la realidad, la historia, las relaciones de poder y de dominación. Esta “visión” ha sido muy utilizada por el feminismo, para explicar la situación de la mujer.
Pero no había una conexión directa entre estos dos episodios de mi vida.
Con el tiempo fui descubriendo que sí la había. Me di cuenta de que el “patriarcado” valora como superior todo lo que es fálico, hacia afuera (el órgano sexual masculino por sobre el femenino por ejemplo). La realidad para la visión patriarcal, estaría por lo tanto fuera de nosotros, percibida sólo por los sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Una persona privada de algún sentido tendría para esta visión, una percepción limitada de la realidad, por lo tanto no sería productiva: ya que el trabajo para el patriarcado es la transformación de la naturaleza, es decir, de lo externo, no de lo interno.
De éste ubicar la realidad fuera de nosotros, vendría el episodio mítico en el que Edipo se arrancó los ojos para no “ver la realidad”, arrepentido de sus involuntarios insesto y parricidio. Posteriormente casi todos los ciegos que aparecieron en la literatura fueron mendigos o personajes esperpénticos. Esta visión literaria también se dio en la sociedad real.
Pero en la antigüedad no fue así. Si bien, Edipo se arrancó los ojos para no “ver la realidad”; antes que él: Homero, Tiresias, y los aedas o rapsodas eran todos sabios, por lo tanto “veían” la realidad. ¿Qué realidad verían si eran todos ciegos? ¿La que está adentro de nosotros y se manifiesta por medio de los sueños, diría Jung?
Pero: ¿dónde se encuentra la realidad? Quizás en la suma o en el equilibrio entre ambas concepciones: la “patriarcal”, que la concibe fuera de nosotros, percibida por los sentidos; y la “matrística”, que la concibe en nuestra interioridad, y que todavía estamos aprendiendo a percibir.
Fueron estos dos episodios de mi juventud: primero aquella conversación con mis compañeros de la universidad, y luego la lectura de aquel libro que me prestaron, los que sumados a mi posterior proceso de autoconocimiento, me motivaron a escribir este ensayo. Más que el afán de comprobar hipótesis, me mueve el de invitar a reflexionar y a mirar la realidad desde distintas perspectivas o paradigmas, para que así dejemos de estar tan “encasillados mentalmente”. (Por ejemplo: “Quizás los pueblos precolombinos, africanos y asiáticos eran más desarrollados que los europeos antes del siglo XVI, porque quizás eran más felices”. Aquí, para poder estar de acuerdo con esta afirmación, tendríamos que aceptar como desarrollo el grado de felicidad alcanzado por los habitantes de un pueblo; no su avance tecnológico, bélico o cultural.)
Todo es, todo existe: al calificar algo de bueno o malo, estamos emitiendo un juicio valórico. Y estos juicios sólo son válidos en la medida en que aceptemos la escala en que fueron hechos. Lo importante es que nos demos cuenta de que hay más de una escala.
Sin duda que la ceguera, así como las imágenes, la sexualidad placentera, la reproductiva, la homo y la heterosexualidad, etc; son, existen: por lo tanto forman parte de la naturaleza. Al calificarlas de “buenas” o “malas”, estamos emitiendo un juicio valórico. Y podemos hacerlo, pero sabiendo que estos juicios siempre van cambiando, cualquiera sea la cultura en que estemos viviendo.
Al darle nosotros una connotación negativa o positiva a la ceguera, creo que estamos manejando una de las dos concepciones de realidad que hemos visto: o la patriarcal, o la matrística.
Homero quizás haya sido un símbolo.
Capítulo I
¿Qué es el patriarcado?
El objetivo de este trabajo es demostrar que existen muchas formas de interpretar la realidad. Llamemos a cada forma distinta: paradigma. Muchas veces el paradigma no se discute. Vivimos en uno que tiene su concepción de “bien” y de “mal”, que no se discute. Este paradigma está influido por factores religiosos, culturales, etc; pero principalmente por el patriarcado.
¿Qué es el patriarcado? Sobre esta hipótesis antropológica que interpreta el desarrollo humano, se ha escrito bastante. Si miramos la prehistoria, veremos que el ser humano se diferenció del resto de los animales, en lo mucho que empezó a transformar la naturaleza. Primero descubrió el fuego, luego inventó la rueda, trabajó los metales, y así fue transformando el mundo para su comodidad. Se habla en la Biblia que al expulsar al hombre del Paraíso, Dios le ordenó reproducirse, dominar la Tierra y a todos los seres que habitan en ella; es decir, a la naturaleza.
Para cumplir con esta orden, el ser humano debió trabajar; el objetivo fue dominar y transformar la naturaleza. Las actividades agrícolas y mineras dejaron de tener un sentido de supervivencia familiar, y pasaron a tener un sentido de explotación monoproductora, dando origen al comercio. Estas prácticas nos fueron llevando a delimitar los territorios, a formar “patrias”, y ha hacer guerras.
Para realizar todo este trabajo, que en el “paraíso” no se conocía, se necesitaron trabajadores, mano de obra. Sus propios hijos fueron los primeros trabajadores de los “padres”. La única forma de tener certeza sobre la paternidad de un hijo, fue encerrando a la mujer en la casa, dando origen al matrimonio y a su dominación.
Todo este proceso se ha ido dando en forma tan espontánea, que hasta hoy muchos no nos damos cuenta de que nuestros roles son culturales, y los creemos naturales. El desarrollo humano se dio de esta manera: pudo haberse dado de otra.
Pero este dominio y transformación de la naturaleza nos trajo sí, desarrollo tecnológico: comodidad. Medios de comunicación, de transporte, hasta la computación. A pesar de eso creo que deberíamos ampliar el paradigma de lo que es trabajo. Este ya no debería ser exclusivamente transformar la naturaleza, sino también transformarnos interiormente. De esta manera detendríamos además, la destrucción medio ambiental.
Los grupos humanos que no se sintieron cómodos con este paradigma fueron dominados: pueblos no europeos, mujeres, juventud, discapacitados, etc. Y si alguien perteneciente a alguno de estos grupos se ha logrado destacar, lo ha conseguido renunciando consciente o inconscientemente a su verdadero ser, y aceptando el paradigma dominante.
“Todo nuestro conocimiento proviene de nuestra percepción sensorial”: me aseguró una religiosa católica, profesora de filosofía de la educación en mi universidad. ¿Los ciegos y los sordos tendríamos entonces una inferior percepción de la realidad? ¿O una distinta percepción? ¿Tendría Tiresias una inferior percepción de la realidad? El patriarcado nos perdona, si podemos cumplir a nuestra manera con la “orden divina”: “multiplicaos, dominad la Tierra y a todos los seres que habitan en ella”.
El ser humano, desterrado del Paraíso, ha buscado fuera de sí la “Tierra Prometida”. Desconectado de Dios o de sí mismo, no conoce su verdadero valor. Su autoimagen la forma en su infancia, con la retroalimentación que recibió del entorno en el que le tocó vivir. Por eso ha buscado la fama, el prestigio, adaptarse socialmente cumpliendo, a veces cobardemente, con las normas escritas y no escritas del sistema patriarcal. El ser humano necesita dominarlo todo, incluso a si mismo, porque no confía ni en sus impulsos.
A los hijos, cuya paternidad ha estado asegurada por la enclaustración sexual de la mujer, se los programó psicológicamente para que fuesen continuadores o aumentadores de la fama y el apellido paternos, del sistema patriarcal, más que para que fuesen felices siendo ellos mismos.
Es verdad que ha habido grandes profetas que han dado origen a religiones, pero sus seguidores no han sido capaces de cambiar este paradigma. Al contrario, lo han defendido, utilizando quizás inconscientemente, las enseñanzas de dichos profetas para este fin. Imponiéndonos como los fariseos, reglas y prohibiciones que ni ellos cumplen.
“Mirad las aves del cielo y las flores del campo”-; dijo uno de estos profetas -. “No siembran ni cosechan, sin embargo nadie se alimenta ni se viste mejor que ellas.”
Todos hemos sobrevalorado lo fuerte, lo exterior, lo material, lo racional: y todos hemos subvalorado lo débil, lo interior, lo espiritual, lo emocional. Pero si cambiáramos el paradigma de lo que es realidad y de lo que es trabajo, sería exactamente al revés.
A pesar de esto, quizás tengamos que aceptar y estar orgullosos de nuestra historia como especie humana. Para algo ha sido así, aunque no lo podamos comprender. Y utilizando la tecnología, alcanzada a tan alto costo, comencemos a mirarnos hacia adentro, a liberar nuestra autenticidad. Creo que si confiáramos en lo que realmente somos, no viviríamos sólo para sobrevivir y alcanzar la aprobación de los demás, sino también para “religarnos” con nuestro verdadero ser interior.
Capítulo II
La Grecia mitológica
El objetivo central de este capítulo, es la igual valorización de lo interno que de lo externo. Sólo así, se podría asociar a lo primero con femenino, matrístico, intuicional, y a lo segundo con masculino, patriarcal, sensorial, sin que se produzca una bipolarización para el dominio de una concepción de mundo o de realidad, sobre la otra. Además, lo que aquí llamamos femenino y masculino está presente en todos los seres humanos: hombres y mujeres. También la percepción intuicional y sensorial de la realidad.
La igual valorización de lo interno y de lo externo: del vaso y del falo.
En el capítulo anterior, vimos que esto no se dio históricamente. El dominio de lo patriarcal, de lo masculino, de la percepción sensorial de la realidad, nos trajo desarrollo tecnológico. El dominio de lo matrístico, de lo femenino, de la percepción intuicional de la realidad, alguna vez como veremos luego, nos trajo desarrollo espiritual. La igual valoración de ambos paradigmas, nos traería equilibrio.
En la mitología griega, y de todos los pueblos antiguos, todo es hermoso y confuso: digno de ser estudiado con una nueva mirada. Una mirada menos enjuiciadora de creencias y mitos, menos calificadora, para que podamos entender el por qué de estas. En nuestra nueva mirada, nada va a ser bueno o malo: todo simplemente va a ser, va a existir. Dioses y diosas, demonios y demonias, simplemente van a ser, van a existir.
Las fuentes que nos llevan al estudio de la religión de los antiguos griegos, no nos dan una exactitud cronológica. Homero, el más antiguo cronista, pertenecía a la tradición oral: cantor errante cuyas canciones eran inspiradas por los dioses. La Ilíada y La Odisea, obras de carácter histórico, recogen tradiciones religiosas que probablemente se remonten hasta los años mil doscientos y mil antes de Cristo. Homero nos narra importantes noticias, reflejo muchas veces de una vieja religión de carácter preolímpico. La “Titanomaquia” pudo haber sido una transición entre una era matrística y una era patriarcal.
La “Titanomaquia” fue la lucha entre titanes y dioses, con el triunfo de estos últimos; representa el fin de la religión preolímpica, mal llamada hasta hoy por los estudiosos “demoníaca”, y el establecimiento definitivo de los dioses olímpicos. Hesíodo, sucesor de Homero, fue uno de los autores que contribuyó a este nuevo orden.
En la religión preolímpica, sin embargo, reinaron divinidades femeninas. Gea fue el principio de donde surgió la vida, principio de fertilidad. En la Grecia preclásica, antes de los grandes filósofos (Sócrates, Platón y Aristóteles), se puede percibir claramente una época de crisis o de transición entre dos concepciones de mundo o de realidad, que hoy podríamos llamar: transición desde una visión matrística de la realidad, a una patriarcal. Esto se puede comprobar con la diferencia que hay entre la religión preolímpica, llamada por los estudiosos “demoníaca”, y la religión olímpica, en donde Zeus es el “padre de los dioses”. En la primera Zeus depende afectivamente de Hera, de la cual está perdidamente enamorado, ejerciendo ella un dominio sobre él mediante el erotismo. Además, como dijimos antes, en esta visión preolímpica, o matrística, o “demoníaca”, reinaron divinidades femeninas como Gea y otras. Esta visión va a ser modificada, decíamos, después de la “Titanomaquia”.
Esta crisis que provoca la transición entre estas dos concepciones de mundo o de realidad, pero que no logra impedir que en algún momento coexistan luchando por el poder, se refleja también en la tragedia griega. En “Edipo rey” de Sófocles, por ejemplo, el profeta es Tiresias: un ciego que ve mediante sueños. Sin embargo, al final de la misma obra, Edipo desesperado: se arranca los ojos para no “ver la realidad”. Estos dos episodios, entre muchos otros, marcarían el paso desde una visión interna o femenina de la realidad, a una externa o masculina. Desde una Religión Preolímpica a una Religión Olímpica, que con el tiempo también va desapareciendo para dar paso a una religión monoteísta. Sócrates, Platón y Aristóteles, tenían concepciones monoteístas, de un dios más masculino. Ellos se dirigieron a grupos más restringidos de la sociedad. Platón renegó de Homero, y lo excluyó de su “República”.
En la época de transición, se mezclan estas dos concepciones de mundo o de realidad en hermosos mitos y leyendas: dioses y diosas, hombres, mujeres, héroes, ninfas, etc, se unen y se desunen, se aman y se odian. La literatura recoge todo esto. En la teogonía, se nos habla del origen de los “dioses”: éstos, recordemos, resultaron ser aquellos que triunfaron sobre los “demonios”, en esa gran batalla llamada “Titanomaquia”. Jenófanes de Colofón: poeta y filósofo; acabó refutando a Homero y Hesíodo, condenando el politeísmo, la “inmoralidad” de los dioses y su antropomorfismo, que consideraba como restos de una mentalidad primitiva, opuesta a la elevación de la idea de un Ser Supremo. Sin duda que este autor, ya está defendiendo los postulados que mostráramos en el capítulo anterior: el dominio y la transformación de la naturaleza por medio del “trabajo”, utilizando para ello a los hijos. Posteriormente, la función de los hijos pasó a ser engrosada primero por los esclavos y después por los trabajadores, quienes son “hijos”, simbólicamente, de amos y patrones. La sexualidad pasó a ser inmoral si no era para la reproducción.
En esta época posterior a la Titanomaquia, los escritores teatrales cómicos y trágicos introducen a los dioses en sus escenas, citando frases que aclaran algún concepto religioso. Pero algunos como Eurípides, se ríen de la mitología, considerándola supersticiosa y popular. Aquí ya se ha avanzado hacia el monoteísmo. Para el pensamiento culto, ya en la república griega, la religión del pueblo era novelesca y supersticiosa.
En este capítulo queremos mostrar, que en la antigua Grecia coexistieron dos concepciones de realidad, matrística y patriarcal, y que además se dio una época de crisis y de transición, marcada entre otras cosas por la Titanomaquia. Dejando antes de esta época de crisis a la Religión Preolímpica, y después a la Religión Olímpica.
Curiosamente es la Religión Preolímpica, donde reinan divinidades femeninas como Gea y otras, donde hay “espíritus malignos” como las eríneas, donde cabe lo mágico, lo sobrenatural, la que sufre el estigma de haber sido llamada hasta hoy “religión demoníaca”. La Religión Olímpica en cambio, después de la victoria de los dioses sobre los titanes, ordena un poco las cosas, y es heredada a Roma donde va evolucionando hacia el cristianismo.
Religión Preolímpica (Grecia preclásica): realidad interna, femenina.
Titanomaquia: lucha que provoca la transición.
Religión Olímpica (Grecia clásica): realidad externa, masculina.
En la literatura griega, estas dos concepciones de realidad están mezcladas a tal punto, que a veces es difícil identificarlas y separarlas cronológicamente. La leyenda de la isla de Lesbos, los criterios opuestos que hay entre Tiresias y Edipo para sentir la realidad, y el dios Crono: que devora a sus hijos al nacer, para que éstos en el futuro no tengan más poder que él; nos hablan de una visión matrística, de una transición y de una visión patriarcal respectivamente. No hay un orden cronológico en estos relatos, quizás porque los contemporáneos a un hecho, difícilmente pueden ser conscientes de su verdadera trascendencia. Difícilmente pueden “leer” su realidad con la perspectiva que da la historia, la lejanía de la ocurrencia. La maquinaria social se mueve de manera tal, que los individuos no somos conscientes de ello.
Veamos ahora la Religión Preolímpica, la Titanomaquia y la Religión Olímpica, intentando en lo posible, cumplir con mi propósito de tener una mirada menos prejuiciosa de lo que la ha tenido la cultura hasta hoy, menos calificadora de creencias y mitos, para que podamos entender el por qué de éstas. En nuestra nueva mirada, nada va a ser bueno o malo: todo simplemente va a ser, va a existir. Intentemos ver desde otra perspectiva al Hades, al barquero Caronte. Intentemos ver al “bien” y al “mal” como dos fuerzas necesarias, que se unen, se aman y se necesitan para que haya vida: como en la electricidad, como en el átomo; con cargas negativas y positivas.
Durante la época más primitiva, llamada preanimista, impera la diosa madre: Rea. Luego, en el periodo llamado animista, aparecen seres espirituales inmateriales. Es muy importante destacar que, aún para los estudiosos tradicionales, en estas dos fases del desarrollo de las creencias religiosas, hay un principio esencial que es característica común de todos los “pueblos primitivos”: la existencia de dos principios antagónicos y complementarios.
De la unión de estos dos principios procede todo lo existente.
Se ha llamado a uno de estos principios: oscuro, húmedo, terrestre y subterráneo. Y al otro: celeste, claro, caliente y vivo. Lo cierto es que de la unión de ambos principios, surge la vida: siendo el principio celeste el fecundador, y el terrestre el fecundado.
En los tiempos pre y protohelénicos (religión cósmica o preolímpica), imperaban las llamadas “divinidades infernales”. Estas divinidades subterráneas, relegaron a las otras, que a veces también procuraban descender al mundo de los “demonios”.
El origen del Universo para los griegos fue el Caos: espacio vacío, infinito y tenebroso. Gea (Tierra) se separa de Tártaro (Infierno), y da el Caos. Eros (Energía Primordial, Montaña) y Ponto (Mar) engendran a Urano (Cielo).
El origen de los dioses fue el fruto de la unión entre Gea y Urano (Tierra y Cielo).
De esta unión nacen titanes, cíclopes, etc. De Gea más Ponto nace Nero, padre de las nereidas. De Océano más Tetis nacen las ninfas. De Crono más Rea nace Zeus. Crono trata de devorarlo como a sus otros hijos, pero Rea, que aún tiene más poder que él, lo salva y lo deja al cuidado de unas ninfas, quienes se encargan de criarlo. (No puedo dejar pasar estos dos hechos, sin hacer una analogía con otras tradiciones. En la más conocida por los cristianos, la hebrea, Yavé (Dios) expulsa a Adán del Paraíso, porque éste quería igualarse a él. Y luego Moisés, salvado de las aguas y criado por la hija del Faraón.)
Zeus creció, venció a su padre Crono, resucitó a sus hermanos siguiendo ciertos consejos de Rea, y reinó sin discusión, incluso sobre algunos titanes.
Pero los demás titanes se sublevaron y quisieron destronarlo, dando origen a una terrible lucha: la Titanomaquia. Esta terminó cuando los dioses “celestes” vencieron a los “terrestres” (demonios). Estos últimos fueron arrojados a los profundos y oscuros antros de la Tierra, donde quedaron encadenados. (Comparable a la lucha entre ángeles de la tradición judeo cristiana: en ella el Arcángel Gabriel y sus ejércitos, vencieron a Luzbel y los suyos. Luzbel había sido el ángel más bello, el que se había rebelado contra Dios.) El más feroz enemigo de Zeus fue Tifón, hijo de Gea y Tártaro.
Con el triunfo de los dioses “celestes”, Zeus pudo gobernar sobre el Universo, dando origen a la Religión Olímpica. En esta etapa, la clase sacerdotal y una parte elevada de la sociedad, se esfuerzan por sacar a algunas divinidades del mundo “inferior”, y las transforman, las ridiculizan. Los “demonios” quedan reducidos a oscuras fuerzas maléficas, a las que combaten dioses y héroes. El viejo culto de los “demonios” degenera en magia grosera y popular, desacreditándose cada vez más.
Los dioses olímpicos heredan de los preolímpicos el carácter antropomórfico. Zeus, el “dios de los dioses”, es omnipotente aunque consultaba con sus pares. La omnipotencia aumenta a medida que se pasa del politeísmo al monoteísmo. Existe un orden en el Universo: los dioses del Olimpo no lo crearon; puede reconocerse aquí, un residuo de la Religión Preolímpica.
De más está decir, que a aquello que los estudiosos tradicionales han llamado “demoníaco”, nosotros podemos asociarlo con lo terrestre, lo interno, lo femenino, lo emocional. A su vez, a aquello que ellos han llamado “divino”, nosotros podemos asociarlo con lo celeste, lo externo, lo masculino, lo racional. Recordemos también, que para todos los “pueblos primitivos”, la vida surge de la unión de dos principios antagónicos y complementarios: principio terrestre y principio celeste.
Sólo la igual valorización de ambos paradigmas creo, nos podría traer equilibrio.
Al final de este capítulo, estoy demostrando mi hipótesis. Es bastante difícil mirar la realidad desde una nueva perspectiva: primero, porque las fuentes a las que accedemos nos muestran la patriarcal; y segundo, porque nosotros también estamos acostumbrados a ella.
Terminamos el capítulo, afirmando que en la antigua Grecia se dieron dos concepciones de realidad: matrística (Religión Preolímpica) y patriarcal (Religión Olímpica). Y que además se dio una época de crisis y transición, marcada entre otras cosas por la Titanomaquia.
Invito a mis lectores a reflexionar e investigar sobre el tema.
Capítulo III
La Era Equilibrada
Sin duda que todo es igualmente importante: la percepción sensorial y la intuicional; lo masculino y lo femenino; etc. Ha sido nuestra cultura la que se ha desequilibrado. Y cuando la balanza se desequilibra, hay que agregarle peso al lado más liviano para volverla a equilibrar: si esto es lo que queremos. Y esto es lo que quiero, y siento necesidad de informárselo a mis lectores. Lo que algunos, llenos de fobias, ya me han dicho: “que este trabajo es una apología de lo interno y de la ceguera”; no es más que mi humano intento de equilibrar la balanza.
Desde el punto de vista científico, una idea es verdadera cuando se ha demostrado empíricamente muchas veces, cuando se ha comprobado la hipótesis. Es importante comprobar empíricamente los fenómenos espirituales o internos. Comprobar empírica o experiencialmente la existencia de Dios, como Carl Jung comprobó la del inconsciente colectivo por ejemplo. ¿Serán lo mismo? Jesucristo, que caminó sobre las aguas e hizo otras acciones que desmienten las leyes físicas de Newton, dijo: “Si tuviereis fe y no dudareis, todo os será posible”. Propongo un ejercicio: tomemos esta afirmación como una hipótesis, y tratemos de comprobarla empíricamente en nuestra cotidianidad. Para ello pensemos en algo que queramos o estemos muy motivados de realizar. Si logramos estar seguros, “saber que es así”, sin dudar, se realizará. (Investigar en el evangelio de Mateo cap. 14, vers. 25 al 31. También en Mateo cap. 17, vers. 20. Y Mateo cap. 21, vers. 18 al 21.)
Una verdad científica es entonces, la que se ha comprobado empíricamente. La reflexión, por muy lógica e inteligente que sea, si no se ha comprobado es especulación. Muchas veces se utiliza a la lógica para convencernos de una “verdad”; se utilizan también “analogías lógicas”: pero no se han comprobado. La filosofía es especulativa, la “Suma Teológica” también lo es. Es importante la especulación, pero igualmente lo es comprobar empíricamente lo que se ha especulado primero.
En el capítulo anterior hemos visto como en la antigua Grecia, así como en todas las culturas primitivas, se creía en un origen del Universo producto de la unión de dos principios antagónicos y complementarios. Llámense Gea y Urano, Pachamama e Inti, yin y yang, Dios y Demonio, femenino y masculino, etc. Lo cierto es que estos dos principios estuvieron en el origen. Posteriormente vimos como hubo un periodo en que predominaron divinidades femeninas. A este periodo nuestras fuentes de información lo llaman “demoníaco”. Luego hubo una gran lucha: guerra entre ángeles o Titanomaquia. Después de ella emerge nuestro sistema patriarcal, con divinidades masculinas, que ha tenido como fin la transformación y el dominio de la naturaleza por medio del “trabajo”, y que nos ha brindado tanto desarrollo tecnológico.
Según algunas corrientes psicológicas, el ser humano desterrado del Paraíso (caído), busca volver a la conciencia. Para ello hace un camino hacia el retorno. Lo interesante es que si lo logra, llegaría más maduro que antes de caer. Esto justificaría los mitos de caídas, búsquedas y despertares que hay en las distintas tradiciones religiosas, folklóricas (cuentos infantiles), literarias, etc.
¿Se desprende de todo lo que hemos visto hasta ahora, que el Universo podría marchar hacia una Era Equilibrada, con una “Pareja Divina”, que además estaría potencialmente dentro de cada uno de nosotros? Intentaremos en el resto de este trabajo, reflexionar y experienciar acerca de esta pregunta. Por supuesto que nuestras respuestas podrán ser válidamente refutadas, cuestionadas o enriquecidas, siempre que estas reflexiones y trabajos sean honestos y bien intencionados.
¿Es válida la literatura como fuente, para investigar científicamente sobre fenómenos espirituales o internos? Se ha comprobado que los mitos y los cuentos de la literatura antigua, contienen imágenes que se repiten en los sueños y fantasías de las personas actuales. A estas imágenes típicas, Carl Jung las llamó “representaciones arquetípicas”, porque parecen pertenecer a la estructura heredada de la psique colectiva. Producen a quienes las perciben, fuertes impresiones afectivas que los conectan con lo colectivo.
El lenguaje surge como, o debido a una necesidad de comunicación o de expresión del alma. Después la escritura, permite que esa expresión del alma perdure en el tiempo. La escritura es un código que “representa” al lenguaje. (La necesidad de comunicarnos nos ha llevado a desarrollar otros medios y tecnologías, que están potenciando al lenguaje y la escritura.) El ser humano necesita comunicarse por muchos motivos: uno de ellos es expresar emociones, sacar el alma hacia afuera. Esta es la motivación que ha originado el arte en general y la literatura en particular. Si la motivación que origina el arte y la literatura es: sacar, salir del aislamiento, comunicar el alma; por tanto, la literatura es válida como fuente para investigar científicamente sobre fenómenos espirituales o internos.
Hay motivos que se repiten en la literatura, pero con distintos desenlaces. El “viaje” por ejemplo, está presente en muchas obras literarias. Si bien don Quijote vuelve a casa triste y decepcionado, rindiéndose ante la “sensatez” de sus amigos; y Alsino volando hacia la estratósfera, se suicida al ver fracasado su verdadero amor. Al revés de ellos, Ulises logra regresar a Ítaca, triunfar sobre los “pretendientes” y recuperar el amor de Penélope. ¡Y qué decir de Juan Salvador Gaviota!: que después de ser expulsado de la “bandada de la comida”, hace de su exilio un viaje tan evolutivo, que finalmente es capaz de regresar a ella como Mesías. (Hay que tener valentía para mezclar estas obras en un mismo análisis, sobretodo después de haber aprendido que hay unas más valiosas o importantes que otras. Pero el motivo del “viaje” está presente en todas ellas, y aquí estamos hablando de eso.)
El motivo del “héroe” también está presente en toda la literatura de las distintas épocas y lugares. ¿Qué se entiende por héroe? ¿Qué busca el héroe? ¿Por qué hasta ahora, han habido menos héroes mujeres? ¿Y menos héroes discapacitados? ¿Y muy pocos héroes no europeos? ¿Y casi ninguno homosexuales o lesbianas? ¿Serán éstos los héroes del futuro?¿Qué harán para serlo? ¿Irán a la guerra y matarán gente, como los de la antigüedad? ¿O trabajarán para ser ellos mismos, para descubrir y crear cosas nuevas? ¿Quizás lucharán contra el calentamiento global, por el cambio global?
Todo lo que en una persona es raro, excéntrico, diferente, tiene potencialmente el valor de producir cambios sociales. Por eso hay que respetarlo, y ayudarlo cuando se sabe como hacerlo. En cambio no se produce movimiento cuando hay una tan buena adaptación social, que no hay sufrimiento personal y por lo tanto no hay búsqueda.
Últimamente en la ciencia, en algunas religiones, en la cultura, el principio femenino se ha equiparado al masculino. Uno de los más importantes símbolos femeninos es el vaso: en él deben producirse las transformaciones de la materia. Si bien las nuevas teorías ya no generalizan, reconocen la pertinencia de pensar en distintos escenarios, y que en cada uno de ellos se van construyendo distintas historias, que los resultados dependen de las perspectivas y que éstas son variables.
Pero no obstante, actualmente hay cada vez más “héroes”: personas, mujeres y hombres, que están trabajando para superar el conflicto entre su naturaleza y su programación cultural; que están trabajando para armonizarlo. Este trabajo no sería egoísta como podría suponerse, sino que al contrario es bastante colectivo. Un conjunto de personas que descubre algo nuevo, produce rápidamente en otros un efecto de asimilación, que se difunde con celeridad.
Pero los cambios duraderos no se pueden forzar ni imponer por decreto, sino que se producen espontáneamente. Un ejemplo de esto es cuando se inventó el “esperanto”: la intención de unificar el lenguaje en el mundo era buena, pero no pudo con la evolución espontánea de las lenguas maternas (Eso no impide que quizás alguna vez se llegue a una lengua única, pero ésta tendría que desarrollarse espontáneamente). Otra vez se intentó construir una sociedad más justa. Y así podríamos seguir enumerando “heroicos intentos” del ser humano por ser feliz.
Los cambios se producen al sentirlos espontáneamente, y podemos ayudar a que se produzcan. La “Nueva Titanomaquia” es el paso del patriarcado a una Era Equilibrada. Y como la antigua también es una lucha difícil, ya que el futuro no está escrito en las estrellas, sino que depende de nuestra acción cotidiana.
Conclusión
“Soy hombre (ser humano), nada de lo humano me es ajeno” (Miguel de Unamuno).
Con este ensayo quiero mostrar parte de mi proceso, todavía inconcluso. Y si pensamos que la evolución es una flecha irreversible en el tiempo, los procesos nunca estarán concluidos. No obstante pueden lograrse grandes triunfos en el camino: y esas son las metas.
Pero para lograr esos triunfos hay que pasar por innumerables fracasos y tropiezos. Me he demorado muchos años en responder a la pregunta: “- ¿Cómo Homero pudo escribir toda esta historia, si no veía la realidad, ya que era ciego?” Quizás habría sido más fácil responder que no la escribió, porque Homero pertenecía a la tradición oral. Pero afortunadamente para mí, ya en ese tiempo no me conformaba con las respuestas fáciles.
Un fotógrafo sabe que existen muchos ángulos para enfocar un mismo paisaje, para mirar una misma realidad: y que ninguno de ellos es más válido que otro. Llamemos a cada ángulo distinto: paradigma. Muchos ingenuos han querido arreglar el mundo dentro del mismo paradigma patriarcal en que se ha movido la política, la religión y la cultura durante la Historia. En este trabajo hemos demostrado la existencia de dos principios fundamentales. La desvalorización de alguno de ellos provoca el desequilibrio: lo interno no es más ni menos importante que lo externo.
No pretendo, ni es mi obligación, hacer que todos estén de acuerdo con los planteamientos expresados en este ensayo. Sólo pretendo invitar a reflexionar, y a mirar la realidad desde distintas perspectivas o paradigmas, para que así dejemos de estar tan “encasillados mentalmente”.
Bibliografía
1) Kuhn, Thomas: La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.
2) Feyerabend, Paul: Adiós a la razón, Tecnos, Madrid, 1992.
3) Kuhn, Thomas: ¿Qué son las revoluciones científicas?, Paidós, Barcelona, 1989.
4) Vergara, Delia: Encuentros con Lola Hoffmann, Ed. Antártica, Santiago de Chile, 1989.
5) Cid, Carlos: Historia de las religiones, Ed. R. Sopena, Barcelona, 1965.
6) Jung Carl G: Recuerdos, sueños y pensamientos, Seix Barral, Barcelona, 1989 (Quinta edición, traducción de María Rosa Borrás).
7) PRIGOGINE, Ilya: Entre el tiempo y la eternidad, Alianza Universidad, Buenos Aires, 1992.
Támiris (Luis Alberto Méndez Quezada).
Registro de Propiedad Intelectual N° 179850 de Chile.
Pequeña biografía del autor
Luis Alberto Méndez Quezada nació en Linares, Chile, el 8 de Octubre de 1957. Hizo sus primeros estudios en su provincia natal. Luego se trasladó a Santiago, donde se tituló como Profesor de Castellano en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Allí participó en la lucha contra la dictadura militar de Pinochet, la cual fue derrotada por la civilidad en el Plebiscito de 1988.
Una discapacidad visual lo ha hecho ejercer su profesión en forma intermitente. Ha trabajado además en múltiples actividades, especialmente como operador telefónico.
Escribe literariamente desde los trece años. El año 2005 obtuvo en España el Primer Premio Especial “Tiflos” de Poesía, por su poemario titulado “El trovador”. En Santiago pertenece a varios grupos literarios: al Taller de Poesía “Gredazul”; al colectivo literario del Centro Cultural "El Sindicato"; y al Taller "El Encuentro", que funciona en la Sociedad de Escritores de Chile. Sus trabajos han sido incluidos en dos autoediciones colectivas (a las que actualmente se las llama “antologías”), en varias revistas alternativas y sitios de Internet. Por esto todavía es un escritor inédito comercialmente; además no ha firmado la cesión de sus derechos de autor, siendo aún el único propietario de todos ellos.
Cree que no se han agotado las ideas y los temas en el arte. Que los nuevos paradigmas que están inundando las ciencias sociales, deberán inundar también el arte y la cultura.
Trabajos realizados
1.- LA NUEVA TITANOMAQUIA, POEMARIO: (llamado también “El trovador” o “Poemario de un Aedo”) poemario, 2003 - 2004 (inédito comercialmente).
2.- LA NUEVA TITANOMAQUIA, CUENTOS: (llamada también "La transformación" y "La lucha de poderes") colección de cuentos y relatos autobiográficos, 1998 - 2008 (inédita).
3.- LA NUEVA TITANOMAQUIA, ENSAYO: (llamado también “El patriarcado, nuestra cultura, distintas concepciones de realidad”) ensayo, 1996 - 2009 (inédito comercialmente).
Nota 1.- Todo el contenido literario del autor que aparece en este blog, tiene los Registros de Propiedad Intelectual N° 129554 y 179850 de Chile.
Nota 2.- El autor es responsable de los artículos publicados, agradece las visitas, y les invita a dejar sus comentarios con absoluta libertad.
Poesía para la Nueva Titanomaquia
El trovador
El trovador que toca el acordeón en la esquina de Alameda con Bandera,
es un sucesor de Homero: sí.
Ayer lo vi, sin autoestima, tocando su instrumento
con un tarrito al lado donde la gente echaba sus limosnas.
¡Pero nadie se detenía a escucharlo!
El Trovador que toca el acordeón en la esquina de Alameda con Bandera:
¿es un sucesor de Homero?
¿O de los grandes juglares españoles? ¿De Pedro Salinas?
Pero: ¿por qué no tiene autoestima? ¿Por qué?
Homero la tenía.
Los aedas griegos también: Tiresias, Demódoco.
¿Cuándo perdieron la autoestima?
¿Fue de golpe, o fue poco a poco?
El trovador que he visto ayer en la Alameda no espera que lo escuchen;
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
El antiguo rapsoda sí producía: sí.
Producía placer, adivinaba el futuro.
Era consultado por reyes y héroes.
Era respetado y se autorrespetaba.
Pero ambos, el antiguo y el actual, son muy similares por fuera:
tocan un instrumento musical y cantan en las calles.
No ven, pero tienen luz interior.
Entonces: ¿cuál es la diferencia?
¿El mundo en que viven?
Ayer lo vi, tocando su instrumento, en la esquina de Alameda con Bandera:
¡y quise ser como él y como Homero al mismo tiempo!
Quise poder escribir nuestra propia odisea,
escribir nuestra larga odisea actual.
Tal vez no puedo llegar al final como quisiera,
porque necesito que alguien como tú me ayude.
¡Mujer: ayúdame...!
Arte prisionero
Naciste del alma de todos los seres humanos.
Luego fuiste utilizado por reyes y gobernantes.
Te han usado para imponer ideas religiosas y políticas:
¡eso no es arte!
El arte es libertad y libertinaje.
Es desmesura, pecado, amor, sexo, mujer, hombre, divinidad.
Naturaleza, descontrol, desarrollo, afecto, pasión.
Naciste del alma de todos los seres humanos.
Allá, cuando no existía la escritura,
los cantores errantes te divulgaban.
Después te escribieron, te pintaron, te interpretaron.
Si te comercializas en exceso no eres arte.
Si te vendes a las empresas...
Estas son ahora lo que antes eran los reyes y gobernantes.
Y contaminan, y destruyen la naturaleza:
¡y auspician el arte!
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
¿Qué diría el viejo Homero si viera al arte prostituido?
Eso no quiere decir que los artistas no deban vivir de su arte,
y vivir bien, pero solo ellos.
La música popular, el cine, la televisión, se vendieron a las empresas.
Hay un arte puro.
El arte que sigue saliendo de las almas de todos los seres humanos.
Mujeres y hombres: hagamos arte.
Arte imperfecto, arte espontáneo, arte de ciegos y de sordomudos,
de indígenas, de trabajadores, de mujeres.
Arte: música, cuento, pintura, poesía, teatro.
Naciste del alma de todos los seres humanos.
A pesar de todo, nunca has perdido ni perderás tu libertad:
sólo te adaptas para sobrevivir; porque eres más inteligente.
¿Cómo valorarte, mujer?
Los poetas siempre han alabado tu belleza,
pero la han usado, sin amarla.
"La naturaleza es injusta": me dijiste una vez.
Nunca lo olvidaré: porque yo creía que la naturaleza era perfecta,
y que era la civilización humana, con su tecnología, quien la estaba destruyendo.
¿Cómo valorarte mujer? ¿Cómo amarte sin humillarte en el acto de amor?
Enséñame a amarte como tú deseas ser amada.
A lo mejor no es tan distinto. Sólo hay que sentir de otra manera.
Yo estoy lleno de ruidos que me impiden pensar con claridad:
ruidos que provienen de la cultura, de mis miedos, de todas partes.
Pero una vez hiciste que me diera cuenta de que tu cuerpo era bello:
que tus dos pechos sobresalían al estrellarme contra ti,
que tu pelo largo rozaba mi cara cuando caminábamos juntos.
¿Cómo valorarte mujer valiente? Más valiente que yo.
Honesta. Más honesta que yo.
No quiero hacer una apología de ti,
para no caer en la alabanza fácil de los siglos pasados.
Sólo quiero caminar junto a ti, aprendiendo y descubriendo cosas nuevas:
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
Aprendiendo a aceptar nuestras equivocaciones; a perdonárnoslas.
Aprendiendo a ser tan serio como tú:
a saber que "buen sentido del humor" no es reírse de los otros.
Y aprendiendo el sexo de ti:
¡el hombre debería aprender sexualidad de la mujer!
Y sentir, cuando te penetre, que no soy yo sino eres tú quien me posee:
tú me posees y me transformas, al recibirme en tus entrañas.
El aborto
Mujer: ¿quién se ha apoderado de tu cuerpo para darle hijos al mundo?
(Este poema no lo debería escribir yo, porque soy hombre.)
Y te juzgan y te condenan:
los mismos que matan en las guerras,
los que nos hacen creer en un Dios Padre;
en un Dios castigador.
¡Y nos obligan a amarlo!
No sólo se han adueñado de tu cuerpo; ¡también de tu inteligencia!
Los que han dicho que Dios es masculino,
los que creen poseerte cuando tu los devoras con tu vagina amorosa.
A veces cometes errores, porque te tienen convencida de que todo es así.
¿Será que los hombres te tememos?
¿Inconscientemente queremos dominarte por temor a tu venganza?
Tus colegios han sido menos exigentes,
tus análisis más superficiales...
No hay culpables.
Mujer: ¡eres dueña de tu cuerpo y de tu inteligencia!
La naturaleza no es justa cuando te discrimina.
El poder no es justo cuando te utiliza.
¡Sólo tú puedes decidir si abortas o no!
No temas porque Dios también es femenino para muchas culturas.
¡Que lindo es cuando tú posees, y ahora lo harás con amor!
¡Bendita mujer!: ¡no te tragues el mundo cuando lo poseas!
¡Sé benévola en la venganza!
Tu cuerpo no es solo para nutrir de trabajadores al mundo,
también es para sentir placer.
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
no permitas que sigan utilizándola para apoyar el conservadurismo,
como lo han hecho y lo hacen hasta hoy.
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
El trovador que toca el acordeón en la esquina de Alameda con Bandera,
es un sucesor de Homero: sí.
Ayer lo vi, sin autoestima, tocando su instrumento
con un tarrito al lado donde la gente echaba sus limosnas.
¡Pero nadie se detenía a escucharlo!
El Trovador que toca el acordeón en la esquina de Alameda con Bandera:
¿es un sucesor de Homero?
¿O de los grandes juglares españoles? ¿De Pedro Salinas?
Pero: ¿por qué no tiene autoestima? ¿Por qué?
Homero la tenía.
Los aedas griegos también: Tiresias, Demódoco.
¿Cuándo perdieron la autoestima?
¿Fue de golpe, o fue poco a poco?
El trovador que he visto ayer en la Alameda no espera que lo escuchen;
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
El antiguo rapsoda sí producía: sí.
Producía placer, adivinaba el futuro.
Era consultado por reyes y héroes.
Era respetado y se autorrespetaba.
Pero ambos, el antiguo y el actual, son muy similares por fuera:
tocan un instrumento musical y cantan en las calles.
No ven, pero tienen luz interior.
Entonces: ¿cuál es la diferencia?
¿El mundo en que viven?
Ayer lo vi, tocando su instrumento, en la esquina de Alameda con Bandera:
¡y quise ser como él y como Homero al mismo tiempo!
Quise poder escribir nuestra propia odisea,
escribir nuestra larga odisea actual.
Tal vez no puedo llegar al final como quisiera,
porque necesito que alguien como tú me ayude.
¡Mujer: ayúdame...!
Arte prisionero
Naciste del alma de todos los seres humanos.
Luego fuiste utilizado por reyes y gobernantes.
Te han usado para imponer ideas religiosas y políticas:
¡eso no es arte!
El arte es libertad y libertinaje.
Es desmesura, pecado, amor, sexo, mujer, hombre, divinidad.
Naturaleza, descontrol, desarrollo, afecto, pasión.
Naciste del alma de todos los seres humanos.
Allá, cuando no existía la escritura,
los cantores errantes te divulgaban.
Después te escribieron, te pintaron, te interpretaron.
Si te comercializas en exceso no eres arte.
Si te vendes a las empresas...
Estas son ahora lo que antes eran los reyes y gobernantes.
Y contaminan, y destruyen la naturaleza:
¡y auspician el arte!
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
¿Qué diría el viejo Homero si viera al arte prostituido?
Eso no quiere decir que los artistas no deban vivir de su arte,
y vivir bien, pero solo ellos.
La música popular, el cine, la televisión, se vendieron a las empresas.
Hay un arte puro.
El arte que sigue saliendo de las almas de todos los seres humanos.
Mujeres y hombres: hagamos arte.
Arte imperfecto, arte espontáneo, arte de ciegos y de sordomudos,
de indígenas, de trabajadores, de mujeres.
Arte: música, cuento, pintura, poesía, teatro.
Naciste del alma de todos los seres humanos.
A pesar de todo, nunca has perdido ni perderás tu libertad:
sólo te adaptas para sobrevivir; porque eres más inteligente.
¿Cómo valorarte, mujer?
Los poetas siempre han alabado tu belleza,
pero la han usado, sin amarla.
"La naturaleza es injusta": me dijiste una vez.
Nunca lo olvidaré: porque yo creía que la naturaleza era perfecta,
y que era la civilización humana, con su tecnología, quien la estaba destruyendo.
¿Cómo valorarte mujer? ¿Cómo amarte sin humillarte en el acto de amor?
Enséñame a amarte como tú deseas ser amada.
A lo mejor no es tan distinto. Sólo hay que sentir de otra manera.
Yo estoy lleno de ruidos que me impiden pensar con claridad:
ruidos que provienen de la cultura, de mis miedos, de todas partes.
Pero una vez hiciste que me diera cuenta de que tu cuerpo era bello:
que tus dos pechos sobresalían al estrellarme contra ti,
que tu pelo largo rozaba mi cara cuando caminábamos juntos.
¿Cómo valorarte mujer valiente? Más valiente que yo.
Honesta. Más honesta que yo.
No quiero hacer una apología de ti,
para no caer en la alabanza fácil de los siglos pasados.
Sólo quiero caminar junto a ti, aprendiendo y descubriendo cosas nuevas:
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
Aprendiendo a aceptar nuestras equivocaciones; a perdonárnoslas.
Aprendiendo a ser tan serio como tú:
a saber que "buen sentido del humor" no es reírse de los otros.
Y aprendiendo el sexo de ti:
¡el hombre debería aprender sexualidad de la mujer!
Y sentir, cuando te penetre, que no soy yo sino eres tú quien me posee:
tú me posees y me transformas, al recibirme en tus entrañas.
El aborto
Mujer: ¿quién se ha apoderado de tu cuerpo para darle hijos al mundo?
(Este poema no lo debería escribir yo, porque soy hombre.)
Y te juzgan y te condenan:
los mismos que matan en las guerras,
los que nos hacen creer en un Dios Padre;
en un Dios castigador.
¡Y nos obligan a amarlo!
No sólo se han adueñado de tu cuerpo; ¡también de tu inteligencia!
Los que han dicho que Dios es masculino,
los que creen poseerte cuando tu los devoras con tu vagina amorosa.
A veces cometes errores, porque te tienen convencida de que todo es así.
¿Será que los hombres te tememos?
¿Inconscientemente queremos dominarte por temor a tu venganza?
Tus colegios han sido menos exigentes,
tus análisis más superficiales...
No hay culpables.
Mujer: ¡eres dueña de tu cuerpo y de tu inteligencia!
La naturaleza no es justa cuando te discrimina.
El poder no es justo cuando te utiliza.
¡Sólo tú puedes decidir si abortas o no!
No temas porque Dios también es femenino para muchas culturas.
¡Que lindo es cuando tú posees, y ahora lo harás con amor!
¡Bendita mujer!: ¡no te tragues el mundo cuando lo poseas!
¡Sé benévola en la venganza!
Tu cuerpo no es solo para nutrir de trabajadores al mundo,
también es para sentir placer.
...
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
...
no permitas que sigan utilizándola para apoyar el conservadurismo,
como lo han hecho y lo hacen hasta hoy.
(Exigir el poemario completo a las editoriales pertinentes.)
